Archivo de Frases con Sabiduría
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Frases con Sabiduría / hoja 90
Categories: Códice

“Es un pensamiento desasosegante. Somos completamente dependientes de los bancos comerciales. Alguien tiene que pedir prestado cada dólar que hay en circulación, ya sea en efectivo o en crédito. Si los bancos crean dinero artificial en grandes cantidades, prosperamos: sino, pasamos hambre. Vivimos sin un sistema monetario estable. Cuando uno ve la película en su integridad, la absurda tragedia de nuestra situación, sin esperanza, es todavía más increíble. Pero así es” ROBERT H. HEMPHILL, Mánager de crédito de la Reserva Federal de Atlanta, Georgia.

“Algo que debes saber sobre nuestro sistema bancario de reservas fraccionarias es que, como en el juego de las sillas, mientras la música sigue sonando, no hay perdedores” ANDREW GAUSE

“El gran fracaso del género humano es nuestra incapacidad para comprender la función exponencial” ALBERT BARTLET

“Todo hombre que piense que el crecimiento exponencial puede continuar indefinidamente en un mundo finito tiene que ser o un loco, o un economista” KENNETH BOULDING

“El dinero es una nueva forma de esclavitud, sólo distinguible de la vieja forma por ser impersonal ya que no existe relación humana entre amo y esclavo” LYEV TOSLTOY

“Nadie es mas esclavo que el que falsamente se cree libre” JOHANN W. VON GOETHE

“Quien control el volumen de dinero en nuestro país es el amo absoluto de toda la industria y comercio. Y cuando uno se da cuenta de que el sistema entero está controlado fácilmente de alguna u otra manera, por un puñado de hombres en las más altas esferas no le hará falta que le digan como se originan los períodos de inflación y depresión” JAMES A. GARFIELD, Presidente asesinado de los Estados Unidos en 1881

“Reconozco que la violencia en cualquier forma que pueda manifestarse es un revés. Pero es un revés inevitable porque estamos en un mundo de violencia. Y si bien es cierto que el riesgo de recurrir a la violencia es permanente, es también cierto que es el medio seguro para hacerla detenerse.” JEAN-PAUL SARTRE (1947)

“El arquetipo de la carrera que corre cada miembro de la sociedad de consumidores (en una sociedad de consumo todo es a elección, salvo la compulsión a elegir, la compulsión que se convierte en adicción y que por lo tanto deja de percibirse como compulsión) es la actividad de comprar. Seguiremos en carrera mientras compremos, y no sólo hacemos nuestras compras en comercios, supermercados o tiendas departamentales (…) Si ‘ir de compras’ significa examinar el conjunto de posibilidades, tocar, palpar, sopesar los productos en exhibición, comparar sus costos con el contenido de la billetera o con el límite de la tarjeta de crédito, cargar algunos en el carrito y devolver otros a su anaquel (…) entonces compramos tanto fuera de los comercios como dentro de ellos; compramos en la calle y en casa, en el trabajo y en el ocio, despiertos y en sueños” ZYGMUNT BAUMAN (2000)

“Hagamos lo que hagamos y nombremos como nombremos a esa actividad, es en realidad una clase de compra, una actividad modelada a semejanza de ir de compras. El código que determina nuestra ‘política de vida’ deriva de la praxis de ir de compras.
Ir de compras no atañe solamente a la comida, los zapatos, los autos o el mobiliario. La ávida e interminable búsqueda de nuevos y mejores ejemplos y de recetas de vida es otra variedad de salida de compras, y por cierto muy importante a la luz de la enseñanza que nos dice que nuestra felicidad depende de la competencia personal (…) Hay demasiadas áreas en las que deberíamos ser más competentes, y cada una de ellas requiere ‘una salida de compras’. Salimos a ‘comprar’ la capacitación necesaria para ganarnos la vida y los medios de convencer a los potenciales empleadores de que poseemos esa capacidad: a ‘comprar’ la clase de imagen que nos convendría usar y el modo de hacer creer a los otros que somos lo que usamos (…) maneras de atraer la atención y maneras de ocultarnos del escrutinio, maneras de extraer mayor satisfacción del amor y de no volvernos ‘dependientes’ del amado o el amante, maneras de ganarnos el amor del amado y de terminar de la forma menos costosa esa unión cuando el amor se esfuma y la relación ya no nos complace (…) los amplificadores más potentes y de mayor fidelidad y las píldoras más eficaces contra el dolor de cabeza. La lista de compras no tiene fin. Y la competencia más necesaria en nuestro mundo de objetivos infinitos es la del comprador diestro e infatigable” ZYGMUNT BAUMAN (2000)

“Para vivir bien y adecuadamente, los consumidores necesitan ser guiados por las corporaciones productoras” MICHAEL PARENTI (1986)

“(…) El consumismo de hoy no tiene como objeto satisfacer las necesidades -ni siquiera las necesidades más sublimes (algunos dirían, incorrectamente, ‘artificiales’, ‘imaginarias’, ‘derivadas’), es decir, las necesidades de identidad o de confirmación con respecto al grado de ‘adecuación’-. Se ha dicho que el spiritus movens de la actividad del consumidor ya no es un conjunto de necesidades humanas definidas, sino el deseo- una entidad mucho más volátil que las ‘necesidades’, un motivo autoengendrado y autoimpulsado que no requiere justificación ni causa-. A pesar de sus sucesivas y siempre breves materializaciones, el deseo se tiene a sí mismo como objeto constante, y por esa razón está condenado a seguir siendo insaciable por más largo que sea el tendal de otros objetos (físicos o psíquicos) que haya dejado a su paso. Y sin embargo, a pesar de sus ventajas sobre las necesidades- mucho menos flexibles y de movimientos más lentos-, el deseo limita la disposición del consumidor a comprar en una medida que los abastecedores de productos de consumo consideran poco soportable. Después de todo, lleva tiempo, esfuerzo y considerable desembolso financiero despertar el deseo, conferirle la temperatura adecuada y canalizarlo en la dirección correcta. Los consumidores guiados por el deseo deben ser ‘producidos’ constantemente, a expensas de una fracción intolerablemente grande de los costos totales de producción- una fracción que tienden a crecer, y no a achicarse, con la competencia-.” ZYGMUNT BAUMAN (2000)

“(La idea del deseo) vincula el consumo con la autoexpresión, y con la idea del gusto y la discriminación. El individuo se expresa a sí mismo por medio de sus posesiones. Pero para la sociedad capitalista avanzada, ése es un marco psicológico restrictivo, que en última instancia crea una ‘economía’ psíquica muy diferente. El anhelo reemplaza al deseo como fuerza motivadora del consumo” HARVIE FERGUSON (1996)

“La historia del consumismo es la historia de la ruptura y el descarte de los sucesivos obstáculos ‘sólidos’ que limitan el libre curso de la fantasía y reducen el ‘principio del placer’ al tamaño impuesto por el ‘principio de realidad’. La ‘necesidad’, considerada por los economistas del siglo XIX el epítome de la ‘solidez’ -inflexible, permanentemente circunscripta y finita-, fue descartada y reemplazada por el deseo, que era mucho más ‘fluido y expandible a causa de sus relaciones no del todo lícitas con el voluble e inconstante sueño de autenticidad de un ‘yo interior’ que esperaba poder expresarse. Ha dejado de ser útil: tras haber llevado la adicción del consumidor a su estado actual, ya no puede imponer el paso. Se necesita un estimulante más poderoso y sobre todo más versátil para mantener la demanda del consumidor en el mismo nivel de la oferta. El ‘anhelo’ es ese reemplazo indispensable: completa la liberación del ‘principio del placer’, eliminando y desechando los últimos residuos de los impedimentos del ‘principio de realidad’: la sustancia naturalmente gaseosa ha sido finalmente liberada de su envase” ZYGMUNT BAUMAN (2000)

“En tanto la facilitación el deseo se basaba en la comparación, la vanidad, la envidia y la ‘necesidad’ de autoaprobación, no hay fundamento detrás de la inmediatez del anhelo. La compra es casual, inesperada y espontánea. Tiene una cualidad de sueño, expresa y satisface el anhelo que, como todos los anhelos, es insincero y pueril” HARVIE FERGUSON (1992)

“(…) Creo que esta voluntad de verdad apoyada en una base y una distribución institucional, tiende a ejercer sobre los otros discursos- hablo siempre de nuestra sociedad- una especie de presión y poder de coacción. Pienso en cómo la literatura occidental ha debido buscar apoyo desde hace siglos sobre lo natural, lo verosímil, sobre la sinceridad y también sobre la ciencia- en resumen, sobre el discurso verdadero-. Pienso igualmente de qué manera las prácticas económicas, codificadas como preceptos o recetas, eventualmente como moral, han pretendido desde el siglo XVI fundarse, racionalizarse y justificarse sobre una teoría de las riquezas y de la producción; pienso además en como un conjunto tan prescriptivo como el sistema penal ha buscado sus cimientos o su justificación, primero naturalmente, en una teoría del derecho, después, a partir del siglo XIXI, en un saber sociológico, psicológico, médico, psiquiátrico: como si la palabra misma de la ley no pudiese estar autorizada en nuestra sociedad más que por el discurso de la verdad” MICHEL FOUCAULT (1970)

“Siempre puede decirse la verdad en el espacio de una exterioridad salvaje; pero no se está en la verdad más que obedeciendo a las reglas de una ‘policía discursiva que se debe reactivar en cada unos de sus discursos. La disciplina es un principio de control de la producción del discurso. Ella le fija sus límites por el juego de una identidad que tiene la forma de una reactualización permanente de las reglas. Se tiene el hábito de ver en la fecundidad de un autor, en la multiplicidad de sus comentaros, en el desarrollo de una disciplina una serie de recursos infinitos para la creación de los discursos. Quizá, pero no por ello, pierden su carácter de principios de coacción. Y es probable que no se pueda dar cuenta de su papel positivo y multiplicador, si no se toma en consideración su función restrictiva y coactiva” MICHEL FOUCAULT (1970)

“El intercambio y la comunicación son figuras positivas que juegan en el interior de sistemas complejos de restricción; y sin duda, no podrían funcionar independientemente de éstos. La forma más superficial y más visible de estos sistemas de restricción la constituye lo que se puede reagrupar bajo el nombre de ritual; el ritual define la cualificación que deben poseer los individuos que hablan (y que, en el juego de una diálogo, de la interrogación, de la recitación, deben ocupar tal posición y formular tal tipo de enunciados); define los gestos, los comportamientos, las circunstancias, y todo el conjunto de signos que deben acompañar al discurso; fija finalmente la eficacia supuesta o impuesta de las palabras, su efecto sobre aquellos a los cuales se dirigen, los límites de su valor coactivos,. Los discursos religiosos, judiciales, terapéuticos, y en cierta parte también políticos, no son apenas disociables de esa puesta en escena de un ritual que determina para los sujetos que hablan tanto las propiedades singulares como los papeles convencionales” MICHEL FOUCAULT (1970)

“A primera vista, las ‘doctrinas’ (religiosas, políticas, filosóficas) constituyen lo contrario de una ‘sociedad de discurso’: en esta última, el número de individuos que hablaban, si no estaba fijado, tendía al menos a ser limitado: y era entre ellos entre quienes el discurso podía circular y transmitirse. La doctrina, por el contrario, tiende a la difusión: y a través de la puesta en común de un solo y mismo conjunto de discursos, los individuos, tan numerosos como se quiera suponer, definen su dependencia recíproca. En apariencia, la única condición requerida es el reconocimiento de las mismas verdades y la aceptación de una cierta regla- más o menos flexible- de conformidad con los discursos válidos: si no fueran más que esto, las doctrinas no estarían tan alejadas de las disciplinas científicas, y el control discursivo versaría solamente sobre la forma o el contenido del enunciado, no sobre el sujeto que habla. Ahora bien, la pertenencia doctrinal pone en cuestión a la vez el enunciado y al sujeto que habla, y al uno a través del otro. Cuestiona al sujeto que habla a través y a partir del enunciado, como lo prueban lo procedimientos de exclusión y los mecanismos de rechazo que entran en juego cuando el sujeto que habla ha enunciado uno o varios enunciados inasimilables: la herejía y la ortodoxia no responden a una exageración fanática de los mecanismos doctrinales; les incumben fundamentalmente. Pero a la inversa, la doctrina cuestiona los enunciados a partir de los sujetos que hablan, en la medida en que la doctrina vale siempre como el signo, la manifestación y el instrumento de una adhesión propia- pertenencia de clase, de estatuto social o de raza, de nacionalidad o de interés, de lucha, de revuelta, de resistencia o de aceptación-. La doctrina vincula a los individuos a ciertos tipos de enunciación y como consecuencia les prohíbe cualquier otro; pero se sirve, en reciprocidad, de ciertos tipos de enunciación para vincular a los individuos entre ellos, y diferenciarlos por ello mismo de los otros restantes. La doctrina efectúa una doble sumisión: la de los sujetos que hablan a los discursos y la de los discursos al grupo, cuando menos virtual, de los individuos que hablan” MICHEL FOUCAULT (1970)

“La educación, por más que sea legalmente el instrumento gracias al cual todo individuo en una sociedad como la nuestra puede acceder a cualquier tipo de discurso, se sabe que sigue en su distribución, en lo que permite y en lo que impide, las líneas que le vienen marcadas por las distancias; las oposiciones y las luchas sociales. Todo sistema de educación es una forma política de mantener o de modificar la adecuación de los discursos, con los saberes y los poderes que implican” MICHEL FOUCAULT (1970)

“Las violencias son brutalidades cuando sólo se cometen por capricho de un particular; cuando se ejercen por el concierto de los sabios, son golpes de Estado” ANONIMO, escrito durante el régimen de Richelieu- Francia (Siglo XXVII)

“¿Qué es, después de todo, un sistema de enseñanza, sino una ritualización del habla; sino una cualificación y una fijación de las funciones para los sujetos que hablan; sino la constitución de un grupo doctrinal cuando menos difuso; sino una distribución y una adecuación del discurso con sus poderes y saberes? ¿Qué es la ‘escritura’ (la de los ‘escritores’) sino un sistema similar de sumisión, que toma quizá formas un poco diferentes, pero cuyas grandes escansiones son análogas? ¿Acaso el sistema judicial y el sistema institucional de la medicina no constituyen también, al menos en algunos de sus aspectos, similares sistemas de sumisión del discurso?” MICHEL FOUCAULT (1970)

“Desde que fueron excluidos los juegos y el comercio de los sofistas, desde que se ha amordazado, con mayor o menor seguridad, sus paradojas, parece que el pensamiento occidental haya velado por que en el discurso haya el menor espacio posible entre el pensamiento y el habla; parece que haya velado por que discurrir aparezca únicamente como un aporte entre el pensamiento y el habla; se trataría de un pensamiento revestido de sus signos y hecho visible por las palabras, o a la inversa, de eso resultarían las propias estructuras de la lengua puestas en juego produciendo un efecto de sentido” MICHEL FOUCAULT (1970)

“El discurso no es apenas la reverberación de una verdad que nace ante sus propios ojos; y cuando todo puede finalmente tomar la forma del discurso, cuando todo puede decirse y cuando puede decirse el discurso a propósito de todo, es porque todas las cosas, habiendo manifestado e intercambiado sus sentidos, pueden volverse a la interioridad silenciosa de la conciencia en sí” MICHEL FOUCAULT (1970)

“¿Qué civilización, en apariencia, ha sido más respetuosa del discurso que la nuestra? ¿Dónde se lo ha honrado mejor? ¿Dónde aparece más radicalmente liberado de sus coacciones y universalizado? Ahora bien, me parece que bajo esta aparente veneración del discurso, bajo esta aparente logofilia, se oculta una especie de temor. Todo pasa como si prohibiciones, barreras, umbrales, límites, se dispusieran de manera que se domine, al menos en parte, la gran proliferación del discurso, de manera que su riqueza se aligere de la parte más peligrosa y que su desorden se organice según figuras que esquivan lo más incontrolable; todo pasa como si hubiese querido borrar hasta las marcas de su irrupción en los juegos del pensamiento y de la lengua” MICHEL FOUCAULT (1970)

“Los discursos deben ser tratados como prácticas discontinuas que se cruzan, a veces se yuxtaponen, pero que también se ignoran y se excluyen” MICHEL FOUCAULT (1970)

“Es necesario concebir el discurso como una violencia que se ejerce sobre las cosas, en todo caso como una práctica que les imponemos; es en esta práctica donde los acontecimientos del discurso encuentran el principio de su regularidad” MICHEL FOUCAULT (1970)

“La formación regular del discurso pueden integrar, en ciertas condiciones y hasta cierto punto, los procedimientos de control (es lo que pasa, por ejemplo cuando una disciplina toma forma y estatuto de discurso científico (…)” MICHEL FOUCAULT (1970)

“Tuvimos éxito en tomar esta fotografía, y al verla, ves un punto. Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nosotros. En él se encuentra todo aquel que conoces, o del que has oído hablar, cada persona que existió y vivió su vida. La suma de nuestra alegría y sufrimiento, miles de religiones, ideologías y doctrinas, cada héroe y cobarde, creador y destructor, rey y campesino, cada pareja enamorada, madre y padre, niño, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, ‘superestrella’, ‘líder supremo’, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí, en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz del sol” CARL SAGAN (1994)

“Los comunistas están obnubilados por los medios y han perdido de vista todos los fines, están obnubilados por los resultados progresivos, la lenta progresión de las masas, la toma de conciencia histórica, etc., sólo creen en eso y a fuerza de pretender, en buena ética superkantiana, homogeneizar los medios y los fines, a fuerza de haber convertido el propio poder en un medio, han perdido la capacidad de tomarlo. Se han despojado de cualquier violencia política; debido a ello, siempre y en todas partes son la víctima, y se limitan a mantener el mito miserabilista de las masas dominadas por un poder explotador. Esta es la única sustancia de todos sus discursos, una recriminación lamentable y lastimera ¿dirigiéndose a qué piedad, a qué instancia de justicia, a qué dios que les vengaría del capital?” JEAN BAUDRILLARD (1977)

“El marxismo no es más que su forma degradada. El socialismo no es la forma dialéctica superior del capital, sólo es la forma degradada y trivializada de lo social, la forma moralizada por la economía política (…)” JEAN BAUDRILLARD (1977)

“Cuando un objeto, un ser, una idea, han encontrado su valor de uso (su función, etc), está terminado, se produce la entropía total: el valor de uso es como el calor en la segunda ley de la termodinámica: la forma más baja de la energía” JEAN BAUDRILLARD (1977)

“Los comunistas creen en el valor de uso del trabajo, de lo social, de la materia (su materialismo), de la historia. Creen en la ‘realidad’ de lo social, de las luchas, de las clases, etcétera. Creen en todo, quieren creer en todo, ahí está su profunda moralidad. Y esto es lo que les arrebata cualquier capacidad política. Ya no creen en el sacrosanto horizonte de las apariencias- la revolución es lo que quiere poner fin a las apariencias-, sino únicamente en el horizonte limitado de la realidad. Creen en la administración de las cosas y en una revolución empírica que seguiría el hilo del tiempo. Creen en la coherencia y en la continuidad del tiempo. Se les escapa por completo la desmesura, la inmoralidad, la simulación y la seducción que constituyen la política. Y esta actitud les convierte en idiotas, profundamente atascados en su burocracia mental, que, más concretamente, les hace ineptos para tomar o conservar el poder” JEAN BAUDRILLARD (1977)

“(…) Así es el capital: el reino ilimitado del valor de cambio. No es cierto que el capital oponga al orden simbólico y ritual un orden racional del interés, del beneficio, de la producción y del trabajo, en suma, un orden de finalidades positivas. Impone una desconexión, una desterritorialización de todas las cosas, una extensión desmesurada del valor, un orden no menos irracional de la inversión a cualquier precio (contrario del cálculo racional, según Weber). La racionalidad del capital es una pamplina: el capital es un desafío al orden natural del valor. Este desafío no conoce límites. Busca el triunfo del valor (de cambio) a cualquier precio, y su axioma es la inversión, no la producción. Todo debe ser vuelto a jugar, reinvertido, el auténtico capitalista no atesora, no disfruta, no consume, su productividad es un espiral ilimitada, destina toda la producción a una productividad posterior- sin tomar en consideración las necesidades, los fines humanos y sociales-. Por lo menos así es el capitalismo, sin medida ni moral, que ha dominado desde el siglo XVIII hasta los comienzos del siglo XX” JEAN BAUDRILLARD (1977)

“Gracias a haberse convertido en puros y simples teóricos y practicantes del buen uso de lo social a través del buen uso de la economía política, los comunistas han caído más bajos que el capital, capaces sólo de presidir la gestión de la forma más degradada de la ley del valor” JEAN BAUDRILLARD (1977)

“La condición de la liberación de la clase obrera es la liquidación de toda clase, tal como la liberación del Tercer Estado (del orden burgués) significó la liberación de todos los estados. Esto es falso, pues la dialéctica ha pasado o, mejor dicho- y ahí está la enfermedad infantil de la teoría marxista-, nunca ha dejado de estar del lado capitalista, y lo que aparece a través de la imposibilidad por parte de los comunistas de asumir el poder, a través de su fobia al poder, es la incapacidad hsitórica del proletariado para realizar aquello que la burguesía supo hacer” JEAN BAUDRILLARD (1977)

“No puede sobreestimarse el provecho en eficiencia gracias a la coordinación y la estrecha articulación de los acontecimientos del día. Si bien este incremento no puede medirse sencillamente en caballos de fuerza, solo tiene uno que imaginar su ausencia hoy para prever la rápida desorganización y el eventual colapso de toda nuestra sociedad. El moderno sistema industrial podría prescindir del cabrón, del hierro y del vapor más fácilmente que del reloj” LEWIS MUMFORD (1934)

“Es muy arduo conocer y medir los efectos de las dosis bajas de radiactividad. Sus efectos diferidos, causa de trastornos crónicos, hacen difíciles los estudios epidemiológicos. Los seres humanos estamos expuestos -y cada día más- a muy diversos factores contaminantes: desde productos transgénicos hasta la selva química en alimentos, vestidos y hogares, desde la radiactividad que provenga de una fuente grande o chica actual (como puede ser hoy Fukushima) hasta la antes ‘liberada’ y siempre presente de las explosiones nucleares que durante décadas desplegaron estadounidenses, rusos y franceses ‘estudiando’ sus efectos, la de los ‘accidentes’ de Chernobyl, Three Miles Island y tantos otros, la suspensión atmosférica de explosiones como las de Nagasaki e Hiroshima, más la radiación que uno reciba con una tomografía, con placas torácicas y hasta con placas bucales…
Todo se acumula de tal modo que hoy ya no podemos hablar -como hasta mediados del s. XX- de radiación ‘natural’, la que nos alcanzaba ‘en la montaña’ en cualquier excursión y que fue el ‘caballito de batalla’ de todo médico que consideraba necesario o cómodo castigar el cuerpo de un paciente con una placa, ‘explicándole’ al ignaro, que la radiación que entonces iba a recibir era menos que un par de días en la montaña… Lo que sí se sabe, desde hace décadas, de antes de Chernobyl, es que las dosis bajas, las que se consideraban subclínicas, ‘son mucho más peligrosas de lo que imaginábamos’. No se sabe cuál es el daño de la radiactividad, invisible, incolora, inodora, insípida, inaudible y sin olor. En rigor, es una bomba de tiempo, otra más que la humanidad ha puesto en su camino” LUIS E. SABINI FERNANDEZ (2011)

“¿Podrá terminar la energía nuclear con todos nosotros?” CHRISTINA RINSBERG

“(…) La energía nuclear, por su enorme potencial energético, nos promete continuar con una sociedad de altísimo consumo, profundizar el desgaste planetario, pero además ir sembrando de fuentes de radiactividad cada vez más sitios del planeta…y recordemos que la radiactividad no desaparece sino que, por el contrario, se acumula… es nuestra mejor ‘garantía’ de cánceres, mutaciones, monstruosidades e infertilidad a futuro. ‘¿Cuándo alcanzaremos nuestro límite de resistencia a la radiactividad?”’ LUIS E. SABINI FERNANDEZ (2011)

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